miércoles, 3 de septiembre de 2008

Hizo frío y aquel año nevó.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Fué un día muy especial. Lloré mucho porque eché de menos a mucha gente.
Cuando mi vecina Lidia me vió tan llorona me llevó a su casa y me dió una buena copa de "Cointreau" que yo me bebí de un golpe. Y seguí llorando, pero ya no sabía por qué.
Cuando mi padre me llevó al altar donde me esperaba Samuel le dijo:
- Ahí te la dejo, pero mira cómo está.
Y yo seguí llorando.